7 de diciembre de 2011

SABER ESCUCHAR


SABER ESCUCHAR ES UN DON QUE ATRAE A LA GENTE

Habilidades sociales
 
Saber escuchar es un don que se valora en cualquier circunstancia.

Cuando un aspirante a la política le solicitó consejo al juez Oliver Wendell Holmes, con respecto a cómo lograr ser elegido para un cargo público, éste le escribió:

‘Saber escuchar a otros de una manera benévola e inteligente es quizá el mecanismo más eficaz del mundo para llevarse bien con la gente y asegurar su amistad para toda la vida. Son poquísimos los que emplean la ‘magia blanca’ de saber escuchar’. Si nos vamos al terreno de los negocios Peter Drucker sostiene que “ ser maravilloso con las personas significa escucharlos bien”

ES PRECISO QUE USTED SEPA LO QUE LA GENTE QUIERE, LO QUE NECESITA Y LO QUE ES. Y para ello hay que SABER ESCUCHAR.

La calidad de nuestras relaciones interpersonales depende de que sepamos escuchar a los demás, en casa y/o en el trabajo. Aún así, casi todos nosotros no manejamos buenas habilidades de comunicación en nuestras familias de origen. De hecho, la mayoría nunca hemos seguido ningún aprendizaje formal en el arte de la comunicación. Y en lo que a ésta respecta, saber escuchar es la clave. Afortunadamente todos podemos aprender esta habilidad. La excelencia se desarrolla con la práctica. Los siguientes pasos le ayudarán a afinar sus habilidades de escucha.

1) Mantenga contacto ocular con su interlocutor. Ésto es imperativo en una conversación, y le permite a usted sentir las emociones subyacentes así como evaluar la expresión facial y el lenguaje corporal. Un buen contacto ocular indica que usted está interesado en la persona y la conversación.

2) Quite su agenda de su mente por un momento y escuche lo que el otro está diciendo. Ésto es difícil si usted no está de acuerdo con su interlocutor, o tiene otra opinión. Recuerde, ya tendrá su turno para hablar. Supere la tentación de interrumpir con su propia opinión hasta que haya estudiado realmente lo que la otra persona le dice (ésto es muy difícil cuando usted habla con su hijo adolescente).

3) Verifique que ha entendido lo que oye, repitiendo lo que usted ha entendido a su interlocutor, para ver si éste concuerda. Por ejemplo, diga "¿Lo que tú quieres decir es que...?"; "¿Es ésto correcto?".

Si su interlocutor indica que usted ha comprendido bien la idea, ¡genial! Si le dice "No, lo que yo quiero decir es...", créale. No discuta o conteste con "También dijiste esto otro...". Es asombroso ver cuánta gente discute con su interlocutor sobre lo que éste quiso decir o lo que significan sus palabras. Todos tenemos tendencia a distorsionar un poco lo que oímos, basándonos en nuestra propia experiencia. Éste es el motivo por el cual es importante reflexionar sobre lo que creemos haber oído.

4) Haga preguntas abiertas sobre el contenido de la información que ha oído. Las preguntas abiertas son aquellas que no se pueden responder con un simple "sí" o "no". Invitan al hablante a dar más información y expandir sus conceptos. Las preguntas abiertas suelen comenzar con "¿cómo...?" o "¿qué...?" o "dime más..."

5) Trate de imaginar cómo se siente su interlocutor acerca de lo que le está diciendo. Esta habilidad se llama "empatía" y es esencial para una conversación significativa. Comparta con su interlocutor los sentimientos que él experimente con esa conversación, diciendo cosas tales como "Éso debe alegrarte mucho", o "lo que ha pasado debe ser duro para tí". Conéctese con el otro a nivel emocional, y le demostrará que lo está escuchando y entendiendo.

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